24.12.08

Sol por fin!

Esto lo escribí el sábado...

De nuevo como un nerd escribiendo desde el tren con el portátil del curro. La gente normal a mi alrededor está durmiendo o leyendo libros. Voy de camino a Helsinki, para pillar mañana el vuelo a Madrid y pasar allí las fiestas en familia. Vuelo vía Praga y me han contado que los pilotos de Iberia están encabronados. El trayecto Praga-Madrid es un vuelo de Iberia, a ver si me va a tocar quedarme en la capital Checa. Claro que si la broma incluye los gastos de la noche, igual parte la pana y todo.
Estos últimos días han pasado a un ritmo infernal y el acumule de trabajo debido a la próxima reunión me va a tener varios días pegados al ordenador en Madrid. De todas maneras, entre las prisas, he tenido tiempo de sorprenderme de algún comportamiento local, después de 9 años ya de exilio. El otro día fui a una tienda de ropa de señoras a comprar un catálogo para mi madre (que sí, que yo no me la pongo). Cuando fui a pagar, le di la suma + unas monedas, para que el cambio sumase 5 € y me devolviese un billete. La amable dependiente revolvió entre todos sus billetes y me dijo que lo sentía, que no los tenían tan pequeños. Así que retiré las monedas, para que me diese la vuelta en monedas y nada, tampoco tenía las monedas adecuadas para darme. La mujer, ni corta ni perezosa, decidió irse a la trastienda a pedirle a la compañera unas monedas para poder pagarme, dejando abierta la caja con todos sus billetes grandes sin supervisión durante unos minutos. Yo no me lo podía creer, y a su vuelta le quise decir que mejor no hacer estas cosas, pero luego pensé que igual se pondría a sospechar de mí si le mentaba el pecado y lo dejé pasar…
Me imagino lo que hubiese pasado en San Petersburgo, en donde estuve el fin de semana pasado. Aunque no se por qué, igual la probabilidad de que a la señora le volasen los billetes sea más alta en Madrid que en SPB. Como siempre me dio la impresión de que era una ciudad bastante segura y la gente, dentro de su rusez tiene su encanto especial (y las chicas unas piernas sin fin…). Eso sí, el servicio sigue casi igual que en la época soviética, con una mala leche bien agriada. Estuve dos noches durmiendo en una коммуналка, una especie de vivienda en un piso en la que familias o personas compran o alquilan una habitación, pero comparten baño, servicio y cocina. Madre mía, qué miedo daban los sitios comunes… Pero rápidamente te acostumbras a ducharte en una bañera medio negra y a lavarte los dientes en ella mientras te secas los sobaquillos. Visité los bares de siempre, los de las absentas y el Money Honey, también el skorpion-klub. Fui invitado especial a una clase de alemán. Era la última clase del año y los alumnos habían preparado una tarta y comprado champán ruso. A mí me tocó el honor de abrir una botella y fue quitarle el alambre que sujeta el corcho y PUMMM!! Casi le saco el ojo a la profesora (de unos 213 años) y los rocié a todos de champán. Es que uno está acostumbrado a los Freixenet de turno, que no se disparan solos… Para redondear la experiencia rusa pensé en volver a Finlandia en una маршрутка, unos minibuses que te llevan a Finlandia más barato que los transportes oficiales. El trayecto a Helsinki puede costar unos 30€, en comparación con los 65 que cuesta el tren y en tiempo oficial de crisis, la diferencia se nota. Pero al final estaba tan cansado que decidí volver en tren. Buena opción: salí a las 16, llegué a Helsinki a las 22 y dormí 3 horas. En el bar post-viaje conocí a una chica que había salido a las 11 y llegado a las 23, en una маршрутка de esas. Es que el paso de la frontera con el tren es mucho más sencillo.
A ver si esta noche puedo hacer una foto con Anna y el Cejas, para no dejar esta entrada huérfana de imagen.
Seguiré leyendo el correo y sms al número finlandés. Feliz prenavidad!
T
PS: Al final ni foto ni santas pascuas.

8.12.08

Usos y costumbres

Cada país tiene sus usos, algunos más antiguos, otros más modernos. Por ejemplo, en España se tiene la mala costumbre de acostarse muy tarde. Intento luchar contra este vicio, pero no hay manera de que me meta en la cama antes de la 1 de la noche. Incluso después de un fin de semana duro y de pocas horas de sueño, aquí estoy dándole a la tecla.
Una tradición curiosa finlandesa son las 'varpajaiset,' que viene a significar algo como 'fiestorro de los dedos de los pies.' No, no es ningún rollo fetichista ni nada por el estilo, es la fiesta que dan los padres cuando nace su churumbel, preferiblemente el día siguiente del nacimiento. Así que mientras la madre se recupera de los sudores del parto y disfruta de sus primeras horas con el bebé, el orgulloso papá llama a sus amigos para agarrarse una borrachera apoteósica. El viernes Kati dio a luz a una niña, después de tenernos meses creyendo que iba a ser varón. No se si nos tomaron el pelo o los médicos se equivocaron al ecografiar. El caso es que ayer por la tarde Markku me cazó para hacer las pre-varpajaiset, ya que la gran menopea oficial es el sábado que viene. Esto último no me lo dijo, así que tuve que cambiarme el pijama de andar por casa por los cillos de pillar y dejarme arrastrar por la tradición: sauna/cerveza/vodkazos/bar. Acabamos en el Doris, aunque Markku fue invitado a dejar el local poco antes de cerrar.
Y hoy, para recuperarme de la noche, tuvimos costumbre teutona: Las pastas de navidad. Ya es casi una tradición de hace varios años entre los amigos de Claudia de reunirnos en su casa para preparar las pastas, beber un poco de Glühwein (vino caliente y dulce) y pasar el día tranquilos. Este año hasta se pasaron Luna y sus padres, aunque se nos olvidó sacarles foto a ellos 3. Hicimos 4 tipos distintos de pastas y hasta hubo para llevarme un cubito lleno a casa para desayunar los siguientes 2 o 3 días.
Y no cuento nada de la costumbre finlandesa de celebrar el día de la independentzia (6.12.) porque me pasé la celebración durmiendo la siesta y me perdí la ceremonia y los fuegos artificiales. Y porque ahora es casi la una, hora de irse a dormir!
Buena semana!


1.12.08

Weissröckchen

Comenzar esto con ’La Palmo’ sería repetitivo. Pero es que no hay más tu tía: La palmo. Este fin de semana estuve en Helsinki entrenando 'sistema' y visitando a una amiga. Vinieron unos entrenadores rusos de Tallinn y madre mía, soltaban leches como panes. Cada vez que enseñaban a hacer un ejercicio, normalmente con Vesku de ejemplo (el chaval que nos entrena en Tampere) tenía que taparme la boca para no gritar de la pena que me estaba dando. Y los dos tan contentos, uno dando, el otro recibiendo y partiéndose de risa, después de recuperarse. Cuando habían demostrado el ejercicio, se abrazaban, y a practicar. Están chotados estos rusos... Hoy entrenamos con cuchillos romos y así quedó mi torso. Menos mal que eran romos, si no, hubiese estado gracioso verme haciendo la fuente al tomarnos la cerveza de despedida.
Pero lo mejor de todo fue esto: El martes de hace casi dos semanas amaneció así:
Y ya a la mañana siguiente, tuvimos esto:

Y encima el fin de semana cayó una buena tormenta de nieve, la gente se resbalaba por la calle y Thorsten y yo casi nos perdemos por falta de visibilidad yendo a Nokia para probar otra sauna que sustituyese a la que se quemó. Al final la encontramos a la primera y también esta sauna es preciosa, pero no la calientan a madera y … no es lo mismo. Eso sí, la gente encantadora, en esta sauna no estaban acostumbrados a los foráneos. Con decir que para pagar la entrada no había más que un buzón en el que echar el dinero. Nos invitaron a participar los viernes en una savusauna (sauna de humo, la mejor modalidad de sauna, según algunos puristas), esta sí de madera.
Total, con tanta nieve, pudimos ESQUIAR!! El lunes fui alrededor del lago, jadeando con lengua de trapo para seguir a Salla y Thorsten al estilo skating/patinaje. El martes yo solo, haciendo clásico. Incluso me acerqué al lago y me subí al hielo, pero solo en la orilla y unos segundos. No había huellas de nadie que se hubiese adentrado, así que decidí que prefería pasar la noche en el Doris a pasarla fresquito en el fondo de un lago. El miércoles, los tres del lunes más Rodrigo y Tuomas, esta vez por el bosque de Kauppi, que hay unas pistas bien mantenidas y luego se puede uno meter por rutas insospechadas por el bosque. No veas lo gracioso que es bajar por una cuesta sin iluminar y encima con esquís de fondo, que se ponen a bailar en cuánto intentas hacer la cuña para frenarte. Para celebrar que nadie acabó estampado contra un pino y limpiarnos los sudores fuimos a la sauna de Rajaportti. Y el jueves pasó como el año pasado: subió la temperatura y toda la nieve al garete.
El consuelo lo encontré en el trabajo. No en el trabajo duro, pero sino en la fiesta de navidad del departamento. Como todos los años, hicimos ‘hombre invisible’ y esta vez me tocó un perfume de rosas turco (del mismo trabajador que trajo los dulces rellenos de gusano). Ni siquiera servía para ligar, sólo a una chica le gustó el olor, porque le traía recuerdos de la infancia y de su abuela. Así que nos decidimos a rociarnos mutuamente los toñakas del departamento para ocultar la peste a hormonas y bebida y, sobre todo, con la esperanza de que las mujeres de algunos hiciesen preguntas incómodas a sus llegadas a casa.
El viernes fue el Doctoramiento y la Karonkka de Salfatore. Lo hizo muy bien, muy suelto y luego nos invitó a cenar en el Palatsi. El padre de Salva me recordó al gran Sazatornil en la Escopeta Nacional (gracias JP por recordármela la otra vez) y no se tomó a mal que me pusiese una corbata del Real Madrid, aunque fuese de Montblanc, la Tarragona más profunda. Lo pasamos en grande con su familia y constatamos que algunos de nosotros ya no están para muchos trotes fiesteros…
Bueno, el tren ya está llegando a Tampere. Esto de los trenes con enchufes además de los del baño para afeitarse es un gran adelanto. Espero que las tiendas y los centros comerciales tengan piedad de vosotros durante este mes de diciembre!


17.11.08

NNNNNNNNNNNNOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!



Por qué? No es justo! Además, justamente cuando iba a ir a disfrutar de ella. Ayer cayó una institución en Tampere… Ayer ardió mi querida sauna de Kauppi. (más fotos aquí) El reducto de paz y relajación en el que recuperarse los domingos de los duros fines de semana… ya no está! Hoy hemos tenido que ir a otra sauna, bastante más lejos del centro que la de Kauppi. No estuvo mal, también en el lago. En cambio el calentador de las piedras era eléctrico…no es lo mismo! Sólo espero que se decidan rápidamente a construir una nueva y podamos bañarnos aún este invierno en el lago helado. Tampere no es lo mismo sin la sauna de Kauppi, hasta la menciono en una de cada 7 entradas!
Mientras tanto, la vida sigue a su ritmo: Halloween en Helsinki, cena y sauna en la cabaña de Kintulampi, salidas, ayer bailoteo exagerado en el Pink, la homodisco de Tampere, despedidas, festival de cine cubano, cena hispanoalemana con duelo Wurst vs. Chacina, entrenamientos, cumpleaños. El viernes fui a uno en el que el yo era el bicho raro: todos con sus ropajes negros, piercings por todos lados, tatuajes, hasta cicatrices provocadas adrede. También el viernes tuve un éxtasis gastronómico: Teníamos una reunión con mi jefe, mis dos compañeros del curro y yo. A mi jefe le había regalado otro compañero de Turquía unos dulces de su tierra, todo cucos ellos en su cajita de madera de balsa y con su papelito sobre el que estaban puestas. Al cabo de un rato de reunión el jefe nos ofreció para probar. Entre la bolita de coco y la de pistachos, escogí la última, y, como era pequeña, me decidí a exprimir al máximo el sabor, mordiéndola poco a poco, diferenciando los sabores que componían el dulce. Le di el bocado, y mientras el sabor entraba poco a poco en todos los recovecos de mi boca, pude observar como del pedazo de dulce que quedaba en mi mano salía, poco a poco, un gusanaco de unos 1.5 cms y se ponía a arrastrarse por la mesa de la reunión. La reacción fue unánime y síncrona: todos escupimos nuestro dulce, aunque a uno le dio más vergüenza y estuvo pensando con su bocado en la boca hasta que el jefe le pasó la papelera. Lo mejor es que el pobre jefe ya se había zampado media caja… Menos mal que por la noche, en la fiesta de los heavitorros una amiga preparó unos пельмени deliciosos con los que olvidar el bicharraco. Los gusanos sólo con tequila, por favor.
Ahora me voy a dormir, que llevo una semana que no me reconozco: tres días he tenido que ponerme el despertador y he tenido más correspondencia de trabajo que personal. Es el fin? Tengo que volver a encarrilar mi vida. A ver si cae la primera gran nevada, hoy ha habido un poco de aguanieve ya...
Buena semana!

27.10.08

Me las pagarás

Si realmente existes y tienes una consola de mando con botones con los que mandar tormentas, responder a rezos y controlar la vida de las personas, que sepas que esta no la paso. No perdono que jugando al Resident Topi le dieses al mando de ‘coincidencias azarosoputeantes e hilarantes.’ No es justo que me tengas meses arrastrándome a casa solo después de otra noche de desenfreno en la ciudad para ponerme en las manos el viernes más de lo que pueda cargar. Ese día fue la Karonkka de mi amigo Jarkko, la celebración por su doctorado. Enhorabuena, Dr. Jarkko! Es una velada extremadamente formal, de traje, con charlas, dedicatorias, cena a lo grande y baile. Esa misma noche tenía yo visita de Helsinki, a quien prometí acoger en casa después de escaparme de la Karonkka a medianoche y de acabar la noche en el Doris. Así que cuando el baile comenzó media hora antes de la hora acordada con mi visita, ya me olía que no iba a salir nada como lo había planeado. A la tercera canción me sacó a bailar la chica más guapa de la fiesta, preciosa con su traje de noche ceñido al cuerpo de profesora de aerobic y tras dos bailes ya casi me daba vergüenza el show que estábamos montando entre los profesores de universidad. Bien que aprovechan aquí la igualdad entre mujeres y hombres, al menos a la hora de manosear… A las dos conseguí ordenarle a mis piernas que me llevasen al Doris, escapando escopetado, sin mirar para atrás y sacrificando mi chaqueta con la esperanza de volverla a recuperar otro día. En el Doris estaba mi visita entretenida con Vinod, Germán y Mirja. Germán estaba casi ofendido conmigo porque ‘me había conseguido para mí’ a la amiga de su novia y yo había venido tan tarde que ya se la estaba trabajando un Dorisero cualquiera. Pero durante lo poco que hablé con ella parecía que los dos disfrutábamos. Y encima… mi invitada me saluda y casi al momento se abalanza sobre mí. Esto no es justo! Desesperado le enseñé a Germán los mensajes sonrojantes que me estaban mandando desde la Karonkka, y él, en su gran sabiduría, me alivió cogiendo mi teléfono y dejándolo caer en un vaso de agua. Por lo menos el teléfono estuvo sin volver a molestar hasta la mañana siguiente…
Por cierto, para los que hacíais mofa de mí por mis vestimentas: La primera frase que me dijo la moza en la fiesta de Doctorado fue ‘Vaya corbata tan bonita que llevas!’ Hala, a reíros al cine con Torrente!

Así que ya sabes: basta ya de reírse conmigo. Además, si no lo llego a pensar detenidamente, encima se me hubiese podido subir a la cabeza y ahora podría creer que realmente les estaba gustando a las chicas. Pero te he pillado y ahora entiendo por qué tanto interés: El Dorisero de la de Germán estaba acabado de lo borrachuzo que iba, y mi invitada estaba sufriendo el serdo-dance de Vinod, así que yo era el mal peor en ese momento.
Aunque claro, siguiendo este razonamiento sería justo incluir en las cuentas los grandes momentos en la sauna y la germano-cena posterior, en la que conocimos a una japonesa que aparte de su idioma, sólo habla algo de finés y está viajando por Finlandia viendo pequeños conciertos en bares. También debería contabilizar siempre los minutos de calorcito mental cuando me sientas delante a aquellos ojos ya conocidos, pero cuyo efecto sigue siendo el mismo (entre otras cosas, la Goofyzación de mi cara y el babeo durante la conversación). Y la posibilidad que me brindas de poder visitar a mi dentista favorita de vez en cuando, mientras sus pobres padres se encargan de todos sus cuidados, tampoco tiene precio… Así que creo que vamos a dejarlo por esta vez y considerar que todo va yendo más o menos como debería ir…
Buena semana!

13.10.08

La cuesta (abajo) de Octubre

Son las once y cuarto de la noche del domingo y ya estoy metido en la cama bajo dos edredones, con bufanda y con la luz reflejando en la fina película de Vicks Vaporub sobre mi tocha. Las gripes deberían estar prohibidas los fines de semana. Acabo de llegar de casa de mi vecina, de tomarnos unos lingotazos de coñac. Esta es otra vecina, no la de los largos en el lago, y al menos le dobla a esta en edad. Al principio me asusté un poco cuando me abrió en bata, pero por suerte no degeneró en finale alfredolandesca la velada.

Además de la garganta y la nariz, tengo fastidiada un poco la clavícula. Ayer vinieron unos chicos de Helsinki a entrenar con nosotros 'sistema'. Ellos ya eran muy expertos y fue muy bueno aprender de ellos. Lo malo es que sabían muy bien como dar tortas y a mí me cayó un puñetazo de los de Bud Spencer desde arriba en el lado derecho que me dejó sentado en el momento. Luego confraternizamos en una sauna al lago, cenando en el Plevna y después con unas cervezas, pero el cuerpo sigue hecho una caquita. Y hoy, para acabar de curarme, hemos estado jugando una hora tres contra tres al futbol. En fin, peor parados salieron los dos tipos que ayer buscaban bronca y fueron a meterse con tres de los chicos de sistema de Helsinki… Karma express, jajaja.

Mientras tanto el otoño sigue haciendo estragos. Los días se acortan, y los escasos soleados se alternan con tormentas y lluvia. El otro día, a pesar de estar cerradas las ventanas de mi balcón, la tormenta hizo que cayese la maceta que tenía colgada allí, la madre de casi todas las plantas que tengo en casa. Ahora está en cuidados intensivos, a ver si sobrevive a esta. Por suerte el fin de semana pasado no fue tan malo y los amigos de Pedro que vinieron a animar al Racing de Santander en su duelo-plomazo contra un equipo de Espoo lo pasaron muy bien en Tampere y Helsinki. Aquí tuvimos visita de rigor a la sauna de Kauppi y luego salida de treintañeros acabados. Con decir que lo mejor fue el Ingo jugando a sintonizar Radio Tokio en las domingas de una amiga rusa que le sacaba unos 10 kilos…

También hace unas semanas que se acabó para mí un sueño de verano. Mis padres me animaron a presentarme a la selección de astronautas que tenía la agencia espacial europea. Al principio no quería, las probabilidades eran muy bajas. Pero si de vez en cuando echamos una lotería con los amigos, por qué no jugar a esta? El caso es que me puse a rellenar la solicitud y a pasar las pruebas médicas previas que exigían… y al mes o así me invitaron a Hamburgo a hacer los psicotécnicos. De las 10000 solicitudes habían cogido una de cada 10 para la siguiente ronda y a mí me había tocado! Después de los psicotécnicos todos salimos hechos polvo, mucha tralla para el cerebro. Pero al pasar unos días (tardaron más de un mes en decirme que ‘gracias por su interés, pero…’) ya se me habían olvidado los fallos y la esperanza secreta se convertía en ilusión. Creo que fallé sobre todo en las pruebas de memoria, que yo la tengo como la de un pez de acuario. Por lo menos durante unas semanas de incertidumbre disfruté de la ilusión que da la posibilidad de que una posibilidad remota salga bien y me alegro de que mis padres me animaran a ello. Así que a seguir dando la tabarra con los pies en la tierra!

Con estos antecedentes procedí con cierta desconfianza cuando hace un rato encontré un paquete de jamón ibérico en mi nevera. Se había quedado entre la pared y los cajones fruteros y tenía ya más de un año en la nevera. Estaba envasado al vacío, pero la grasa se había solidificado y tenía toda la pinta de haberse puesto rancia en todo este tiempo. Qué hacer con un jamón que no puedes ofrecer a tus amigos por si está pasado, pero que da pena tirar, por ibérico? Pues probarlo. Al principio, recién sacado de la nevera, no sabía a mucho… pero poco a poco se fue derritiendo la grasa. Los pegotes blancos se licuaron y las lonchas de tapas brillaban con todo su esplendor de nuevo. Qué placer tan grande! Las finas vetas de tocino entre la carne rosa, que le dan ese sabor tan especial y esa consistencia única. Ponía una lonchita sobre la lengua y la aplastaba con el paladar y … se deshacía, liberando el sabor a dehesa y bellota, a cochinarro de pata negra y corredor. Ese sabor que llena la boca y que se queda en la garganta una vez tragado el bocado, esperando a ser enjuagado por un buen vino. Puede haber placeres tan intensos, pero seguro que no son tan repetibles como este. Basta con meterse otro pedacito en la boca, al menos mientras dure el paquete. Y qué bien cuando de vez en cuando te topas con tapitas que están un poco más curadas y que tienes que masticar un poco, pudiendo así alargar los segundos de disfrute… Y lo mejor: TODO PARA MI!

Y esto es todo, amigos. Como dice el gran Bárdulo o Bardulio JP, cuídense y no olviden zamparse todo el jamón ibérico que puedan. Mucha mejor recomendación y en versión castiza que la del querido Superratón.

28.9.08

Cuál es el último desengaño?

Ya desde pequeños tenemos que probar el amargo sabor de los desengaños. Nuestros padres tratan de todo corazón evitarnos pasar por estos momentos, o por lo menos retrasarlos, cuando son ellos mismos los que nos ponen a caminar por este sendero. Eso sí, seguro que con la mejor de sus intenciones. Los primeros en caer son Papá Noel, los Reyes Magos y el ratoncito Pérez, el de los 5 duros por diente de leche. Descubrir que 'son los padres' se hace llevadero, porque lo que se quiere como niño es seguir recibiendo regalos en Navidades y esto no cambia mucho con este desengaño.

De ahí en adelante, cada uno experimenta sus desengaños en un orden personalizado pero muchas veces las experiencias son similares. Creo que eran unas mil y poco pesetas (menos de 10€), en billetes de 100, algunas monedazas de esas de 50 para el canut. Las llevaba con mi padre, todo orgulloso, dentro de una bolsa de plástico para abrir mi primera cuenta en aquel Banco Hispano Americano. Me parecía fabuloso que ese señor tan simpático me guardase el dinero en un sitio seguro y además me echase unas pesetillas al final del año. Hasta que un día me imaginé a un tal Botín carcajeándose porque yo no comprendía que desde hacía tiempo, en vez de echarme unas pesetillas, me quitaba unos eurillos al final del año de esa misma cuenta... Esto no puede ser! Alguien tiene que meter a esta gente en vereda. Tiene que haber leyes para protegerme y si no que las hagan! Quiénes las tienen que hacer? Los políticos, o no? Políticos como esta que podéis ver y escuchar pinchando aquí, si sabéis inglés. No es tan pequeña la probabilidad de que esta señora tome las riendas de la mayor potencia económica y militar del mundo...

Y quién no ha tenido algún amigo tan simpático que realmente sólo quería jugar con tus legos o que te aguantaba porque su verdadero interés era tu hermano?

Pero bueno, al final, el bien siempre vence al mal. Miro por la ventana y el otoño es especialmente bonito este año. Hay justicia en el mundo...

Llego a la Universidad y, como hace casi un año, las banderas ondean a media asta, porque nuevamente a un chico se le han cruzado los cables y ha decidido imponer su justicia aleatoria sobre unos jóvenes con sus vidas por delante. Por qué permites esto, Dios? Por qué no escuchas las plegarias de tantas personas necesitadas? Y una mañana despiertas con una respuesta en la cabeza: Podría haber dirigido mis rezos a una manzana con el mismo resultado. No es necesario un dios para explicar las cosas buenas o malas que nos pasan en esta vida... Unas veces el desengaño se materializa en la iglesia, otras se monta uno un refrito de creencias, reikis y horóscopos para ir tirando hasta la siguiente revelación.

Para acabar de joderte el Erasmus, un día llegas a casa y la madre de tus hijos (futuros, en tu inocencia, o presentes) está pasándolo en grande con su profesor de yoga debajo de las sábanas que con tanto amor te regaló tu madre cuando os mudasteis al nuevo piso.

Es el último desengaño la muerte misma? Y si descubres al último suspiro que todo ha sido una farsa orquestada por tus neuronas dentro de tu mente? Un programa que desaparece cuando se desenchufa la máquina?

En fin, todo esto no tiene la menor importancia si entre desengaño y desengaño (hasta entonces vivimos una realidad) nos dedicamos a experimentar con los 5 (o 6 o 7...) sentidos los placeres de los que somos capaces de disfrutar, que para esto están!

Os deseo un feliz otoño!

Besitos!

T

P.S: Es que para rayaros con las mil cosas que van pasando por aquí, hoy he decidido rayaros así, jajaja.