14.8.07

Las mejores cosas siguen siendo gratis

Creí que el fuerte del lunes iba a ser la paliza de sudor que nos pegamos en Kung Fu. Mi camiseta ya no aguantaba más sudor y goteaba como si hubiese salido del lago. Pero no, al llegar a casa y cenar (por cierto, hay semana española en el Lidl y se pueden pillar a buen precio en Finlandia salchichón y chorizo ibérico, manchego y atún del bueno en tarros de cristal) recordé que estamos en época de Lágrimas de San Lorenzo. Así que antes de acostarme me dije: 'Voy a probar!' y me puse a mirar un rato por el balcón. Y no tuve que esperar mucho tiempo cuando ya vi la primera estrella fugaz. Al final vi unas siete u ocho en poco más de media hora. Cada vez que veía una me emocionaba, como cuando era pequeño y una estrella fugaz equivalía a pedir un deseo. Cuando creces y descubres lo de los reyes magos y el ratoncito Pérez, puede que creas que ya no te va a hacer ilusión ver estrellas fugaces. Pero el fenómeno es tan bonito que sentí la misma alegría que cuando veo una aurora boreal. Por supuesto también pedí deseos, porque, aunque sepas que es un cuento de hadas, el mero hecho de pedirlo y desear que se cumpla ya te acerca un buen paso a que se convierta en realidad. Voy a compartir el primero de ellos, porque se cumplió. Al ver la primera estrella fugaz pensé que tenía que avisar a mis amigos, así que pedí que cayesen más, no fuese a ser que los sacase de sus camas para nada.
Y para que al final volvamos a la realidad, pongo un par de fotos sacadas de la manga. Como estoy medio cegato y alrededor de casa hay bastante luz, me puse las gafas para ver la lluvia de estrellas (gran acierto, por cierto). A veces tengo que elegir entre la ventaja de ponerme las gafas, aunque soy muy feo con ellas, o estar más o menos guapo sin ellas.
Tú qué opinas?

15 comments:

irene said...

Hombre, ya que pides opinión..... creo que con gafas, si dejas de poner cara de estreñido, seguro que casi estás hasta guapo : P

Pero bueno, al fin y al cabo ya se sabe que la cara es el espejo del alma y el que es guapo por dentro.... unas simples gafas ni siquiera pueden ocultarlo ;P

Por cierto: si alguien se lo pregunta, yo soy una amiga "gafotas" de Tobías .... por si alguien no se había dado cuenta.

Tobias said...

Irenee! Jajaj, yo te recuerdo sin gafas y muy guapa. De todas maneras, que vivan los 4 ojos del mundo!
Un beso.
T

Juan Pablo said...

Aún recuerdo cuando una vez me dejaron un billete de 100 pesetas, de esos en los que salía don Manuel de Falla (se me nota la senectud), por dejar un diente debajo de mi almohada. En esos pretéritos tiempos en que mi dinero lo empleaba en cromos, libros y discos. Llegué a tener a Balín del Osasuna repetido y venían de otros barrios a cambiarme. Me sentía poderoso como César humillando a Vercingetórix. Mis primeros libros eran unas maravillosas biografías con formato de tebeo de Editorial Toray de las que aún conservo algunas. De Alejandro Magno, Aníbal, Jaime I, Hernán Cortés. Y cómo estaban escritas de bien. Ayer venía una noticia en El Pais en la que un berzas decía que un camión había "arroyado" a otro. La noticia estuvo varias horas antes de que alguien lo corrigiese. Me imagino al becario matando alienigenas con su teléfono móvil al que otro becario le espeta "oye, que dicen que hay una falta de ortografía". El becario deja con amargura su matanza de marcianos, se levanta con esfuerzo, abre el diccionario y ahí está: "arrollar". Para sus adentros piensa: "pero ¿qué mas da? ¿no se entiende?. Tras enmendarlo, prosigue entusiasmado su carnicería venusiana.

Y mi primer disco fue el directo de ACDC, "If you want blood", en la que salía Angus con el torso atravesado por una guitarra. Me costó unas 600 pesetas en el Simago de mi barrio. Y lo pagué con calderilla: guardaba mis maravedíes en un calcetín blanco que custodiaba en el fondo del armario, detrás de los zapatos. Qué recuerdos... Tobías, macho, cómo me habría gustado ver esas estrellas contigo y haber pedido muchos deseos de nuevo. Como cuando me acostaba nervioso, con un ojo medio abierto, esperando cazar, con las manos en el diente, al escurridizo ratoncito Pérez. ¿Qué habrá sido de Balín? ¿A quién coño le importa quién fue ese tal Hernán Cortés? ¿Qué habrá sido de ese crío que acechaba al ratoncito Pérez?

JP

Tobias said...

Querido JP, qué gloriosos recuerdos en Technicolor. Yo conviví bastante poco con esos billetes y las memorias que evocan no son muy buenas: Tenía unos 9 o 10 años e iba un domingo por la mañana a comprar con un par de billetes de esos en la mano los periódicos para casa y un nuevo ejemplar del 'Libro Gordo de Petete.' El kiosko es el que estaba al lado de la parada de Metro de Herrera Oria. Al salir de TIRMA, al lado del Valdeluz, llegó un mozo de unos 16 años con una escopeta de esas de indios que había entonces, marrones, con un corcho en el cañón y que se cargaba estirando un tirador que comprimía un muelle encima de la culata. El chaval me dijo que le diese los billetes o que me zurraba con la escopeta. La amenaza fue tan clara que se lo di todo, pero no dejé de llorar en toda la tarde (hasta el ladrón me dijo que dejase de llorar, que no era para tanto). No entendía el concepto de atraco y cómo alguien, amparándose en su mayor fuerza me quitaba algo a lo que no tenía derecho.
En fin, al menos esos billetes me ayudaron a abrir los ojos a lo que es la vida en la gran ciudad.
Un abrazo!

Anonymous said...

claro que estás más guapo en la segunda foto, pero poco tiene que ver con las gafas... sino con el guiso de alubias con chorizo y sus efectos secundarios... en primera 1a foto no te aguantas más... y en la 2a se te ve relajado

wai a juanofa

Tobias said...

Jajaja, qué pena que no tenga una tercera foto de tu careto cuando pasabas detrás de mi justo en el momento que me aliviaba.
Wiese, ja ich weiss!
T

Marcelino said...

MOI!

Mira, estoy pensando nessa cosa de las gafas y ainda no tengo mi opinion defenida.
A la mejor voy a cambiar las mias para que consiga visualizar alguna cosa...
... pero está difícil!
... voy a limpiar las lentes y a pensar nesso despues!...

Um abraço,

Juan Pablo said...

Normal que llorases. Somos animales urbanos y blandengues. Yo era un llorón siempre al rebozo de mi madre. Recuerdo que con 10 años mi padre tuvo un ataque de histeria de los suyos y se puso a perseguir con el coche a un tío que se le había colado en una gasolinera. Imagínate que lo llega a atropellar. Ya me veía en un orfanato en plan Oliver Twist. Y claro, yo llorando dentro del coche como un mentecato esperando a ver si mi padre (a veces padre es una simple denominación) terminaba de atropellar al señor.
Tu aventura con el matón (los modernos ahora dirían "bullying") me recuerda a un libro que descubrí hace poco: una autobiografía de Alonso de Contreras escrita por el mismo. Alonso de Contreras era soldado de los Tercios y colega de un tal Lope de Vega. Hizo la guerra contra los turcos en esos tiempos en que los piratas saqueaban las costas españolas, quemaban casas, arrasaban cosechas y se llevaban a las mozas para venderlas o sofaldarlas. En las playas aún quedan restos de torreones y fortalezas que se usaban para avisar de que venía el turco. Pero los alcaldes analfabetos prefieren vender sol, ladrillo, medusas y playa antes que un poco de memoria. Tú dile a un español de entonces que si somos todos iguales y hermanos cogidos de la mano. Aleluya y Alianza de Civilizaciones. También estuvo Alonso de Contreras en Flandes sajando gargantas herejes por su rey y por su Dios, aunque ninguno de los dos lo recompensase después. Pero quiero transcribirte el pasaje en que siendo un crío solventa con celeridad una pendencia con otro niño. “Nos fuimos a la plazuela y como tenía el dolor de los azotes, saqué el cuchillo del escritorio y eché al muchacho en el suelo, boca abajo, y comencé a dar con el cuchillejo. Y como me parecía no le hacía mal, le volví boca arriba y le di por las tripas, y diciendo todos los muchachos que le había muerto, me huí, y a la noche me fui a mi casa como si no hubiera hecho nada”. Así: sin sollozos ni zarandajas. El otro le tocó las narices y lo acuchilló. Tuvieron que ser tiempos muy duros en que o matabas o te mataban. Ahora somos unas nenas amariconadas que seguimos sin tener media hostia, pero supongo que ese virus salvaje anida en cada uno de nosotros. Solo hace falta un desencadenante. Una guerra civil o una discusión de tráfico.

Tobias said...

Marcelino, cuándo vienes a Tampere? Aquí te esperan muchas jóvenes rubias!
JP, tienes razón al decir que nos estamos amariconando, sobre todo ahora que está mal visto exterminar al enemigo con el que tenemos un problema. De todas maneras, ganamos mucho tiempo y libertad para hacer otras cosas más interesantes cuando no debemos preocuparnos de si alguien nos va a rajar o violar detrás de la siguiente esquina. O todos a machete, o todos buenos, si no "Un día de furia," con Michael Douglas. Por cierto, me habías hablado antes de Alonso de Contreras? Por qué me suena?

Juan Pablo said...

Quizá lo hubiera mencionado. En esa época no era tan raro que un militar escribiese sus memorias. Yo conozco las de Jerónimo de Pasamonte y Miguel de Castro. Por no hablar de la tremenda descripción que hace Bernal Díaz del Castillo de la conquista de Hernán Cortés. EL libro de Bernal quizá sea el más impresionante por el modo en que describe el fortísimo choque de dos mundos totalmente opuestos. Y la manera en que se recrea ante sucesos que ellos no entendían como los sacrificios humanos. Es impresionante ver cómo eso causaba a las huestes de Cortés una repugnancia extrema. No solo por el hecho del sacrificio sino, sobre todo, por los despojos y restos que los aztecas dejaban esparcidos.¡¡¡Y eso que los españoles no se lavaban !!! El libro de Contreras es un relato de un tipo duro, que va a lo que va. Es como Alatriste: mata porque tiene que matar. Aunque tiene sus principios. Es un hijo de perra que no entra en disquisiciones morales sobre la bondad de sus actos. Es un Humphrey Bogart del siglo XVII. Un tío al que no le pagan, al que la justicia persigue, pero que luego se deja los hígados peleando por su rey y por su dios. Un tipo lúcido que ya en esos tiempos se da cuenta de lo terrible, ingrato y maravilloso que es ser español. Es decir: amar esta tierra cafre y analfabeta que dio al Cura Merino, las guerras carlistas y esa feroz y despiadada Guerra Civil, pero que también dio a Velázquez, el Poema de Mío Cid, la genial mala leche de Quevedo, Galdós y mi niño bonito y precioso, el loco más genial: Don Quijote.

El libro de Contreras lo puedes hojear en http://es.geocities.com/capitancontreras/contreras.pdf
JP

Tobias said...

Gracias por los datos y por el enlace. Voy a ver si me lo imprimo mañana por la tarde, cuando haya poca gente por la oficina y me leo las aventuras de Contreras.
T

Zipi, Zape y Blas said...

Querido Tobias, ante una pregunta tan relevante como la que formulas y que atañe a un asunto trascendental como el de tu imagen, he realizado una encuesta y estos son los resultados:
1. Olga opina que lo importante es ver más allá de tus narices.
2. Fresita se limita a señalarte con el dedo y a emitir sonidos a los que de momento no hemos encontrado traducción. Tampoco queda claro a qué foto de las dos se refiere exactamente.
3. En cuanto a mí, creo que cualquier cuentacuentos que se precie ha de llevar con orgullo sus preciadas lentes. Además lo esencial... ya sabemos donde está. (Interprétese a voluntad). Nadie es perfecto, algunos usáis chafas y otros no sabemos vivir sin antifaz! ;)
P.D.: Agradecimientos a mis colaboradoras.

Tobias said...

Vaya reunión de ilustres personajes: Nada menos que los hermanos Zapatilla compartiendo mesa con el incomparable Blas, jajaja.
Creo que, como siempre, son los inocentes niños los que más sinceramente se expresan. Cuando Fresita me señala con los ojos muy abiertos y grita presa del pánico, independientemente de la foto a la que esté señalando, dicta sentencia.
Blas, Blas, qué sed tengo!
T

Meninjana said...

Querido Tobías;
Lo que está claro es que eres un "gafillas" y que tienes unos amigos muy "gafillas" también (aunque algunos lo disimulen con lentillas). Te lo digo sin acritud, con mis lupos puestos, por supuesto.
Ya he vuelto de vacaciones y te tengo que escribir porque siempre que voy a Francia me acuerdo mucho de ti y de este viaje me quedo con una imagen en la que tengo un pino piñonero a un lado y un lago al otro y me imagino comiendo sardinas con chimichurri.
Bss;
Mercedez

Tobias said...

Mercedezz! Soy un chafotas a tiempo parcial. Es que es mucho más práctico no ver bien por las noches en la disco.
Estuviste por Toulouse? Qué envidia! Seguro que tuviste un huevo de aventuras de las que hacer cuentos para Leire y para nosotros. Andaaa. Cuentanos un cuento en tu blog.
Beso!
T