21.6.08

Sant Juhannus

De nuevo estamos en el fin de semana de San Juan, como hace un año. Ya que la semana que viene me piro un par de días a München por el curro y luego unos 10 días a España para disfrutar de la playa y de la boda de la Golfa y el Ruso, decidí tomarme este San Juan con calma y quedarme en casa. Ayer me despertó... el silencio. Era el primer día del fin de semana extendido de Juhannus y la sensación era como en las películas apocalípticas. Sólo algún pájaro cantando por ahí. Ni un alma se veía por mis ventanas. Para asegurarme de que no era un sueño fui al Super, que abría hasta las 13. Durante San Juan, las tiendas cierran desde las 13 del viernes hasta el domingo, que ya abren de nuevo. Todo el mundo (y yo también) comprando como locos, como si el mundo se fuese a acabar. Tengo la nevera a reventar, pero no tengo leche suficiente, hay que ser lerdo...
Por la tarde fui con Луна, Pilar y Alex a tomar una cerveza a la ciudad desierta. La cerveza en la terraza nos la aguó la tormenta que ha decidido instalarse sobre Finlandia este fin de semana.
Otro factor determinante para decidir quedarme en casa fue el cansancio acumulado. Llevo dos fines de semana fuera de casa (intentaré comentar sobre ello) y echaba de menos dormir en mi pocilga. El lunes hubo cumpleaños de Heli en la bolera seguido de un triste Alemania-Austria en el Soho. El miércoles vino una delegación de mi Universidad de Madrid a Tampere. Llevaban varias visitas a universidades de la región en busca de cooperación y la última en su viaje era Tampere. La delegación la componían Angel, quien había sido encargado de los Erasmus en Teleco cuando yo vine y quien es directamente responsable de que yo esté aquí dándoos la chapa, José, que había sido director de la escuela y Enrique, catedrático del Departamento de Ingeniería Electrónica. Fuimos a cenar el miércoles al Plevna, después de dar una vuelta por la ciudad y me recordaron una de las cosas que echo de menos de España, la tertulia. En media hora de conversación pasaban de tirarse de los pelos por asuntos políticos/escolares a describir anécdotas, meterse puyas y carcajearse de los chistes que se iban contando. Enseguida argumentaban con frikadas de científicos como pasaban a ejemplos literarios y cinematográficos, culturales en general, con conocimiento y pasión. No se por qué, Angel me recordaba esta vez en la voz a Javier Gurruchaga, lo que hacía que sus intervenciones me pareciesen más exageradas. Angel es un visionario, entre otras cosas porque ya tenía una novia finlandesa antes de que yo hubiera nacido. Creo que luego cambió de nacionalidad, un visionario sin lugar a dudas, jajaja.
Esa noche nos retiramos pronto, pero al día siguiente vimos un poco mi universidad y por la tarde quedamos para ver el partido de Alemania y Portugal con Ingo y Claudia. Los españoles lo preferieron ver en el hotel y nos encontramos más tarde. Glorioso el partido, no daba un duro por Alemania antes del partido.

Después nos fuimos todos al nuevo Sputnik, un bar de Heavitorros que se había mudado. Antes era un antro y ahora está demasiado nuevo. En el baño un heavy de los de antigua alcurnia, pantacas ajustados y 2 metros de longitud me preguntó con vocecita preocupada: 'Crees que esto alguna vez será como antes?' Estuvimos echandonos unas buenas risas con los de la delegación, Claudia, Ingo y Jesse, hasta que apareció Vinod y empezaron a caer rondas de chupitos. Entre la ola alcohólica que se avecinaba y la tailandesa loca que agarraba a todos, los señalaba desafiante y decía 'a tí te conozco' antes de amenazarlos de muerte, nuestros amigos españoles decidieron retirarse a sus aposentos. Creo que Enrique se fue un poco a regañadientes, pero igual era mi percepción la que estaba desafinada ya. Me da mucha rabia no haberles hecho una foto de grupo, aunque llevase mi cámara. Seguimos en el Sputnik casi hasta el final, echándole minttu al whiskola de Vinod para que se liase con un ser nocturno que nos rondaba. Según Ingo parece ser que incluso tuvimos éxito.
Al final, pedaleo a casa, con el sol en la nuca y el cuerpo destemplado.
Hauskaa Juhannusta!

7 comments:

loxza said...

Feliz Juhannus! ¿El Sputnik es el que estaba en un piso en donde paraban los autobuses en el centro?

Recuerdos desde el soleado (por fin!) Santander

Tobias said...

Efectivamente, es el que estaba en el piso más alto, pero la gente se cansó de tener que subir y bajar las escaleras cada vez que querían fumarse un cigarro. Ahora lo han abierto en un bajo, pero aún en la esquina de Keskustori, por donde se baja hacia la plaza del puerto.
Un abrazo al sol!
T

Juan de Oyarzun said...

Qué tiempos aquellos en que me enfundé mi primer pantaca estrechado con mis propias manos. Fui el primer jevi de mi clase en ostentar ufano camisetas de Judas Priest y Saxon. El pantalón lo cosí yo mismo y me quedó fatal. Pero a mis ojos yo era el tío más molón del barrio. Luego empecé a pillármelos en las tiendas. Eran cantidad de baratos y, por cuatro mil pelas, tenías dos. Se daban de sí por el paquetillo y el culo. Yo creando escuela y yendo delante de los chavales que ahora enseñan los gallumbos como si hubieran descubierto América. Los compraba en una tienda vaquera de la calle Arenal y en otra que había en el Barrio del Pilar, cuando el Barrio del Pilar era un sitio chungo, plagado de macoquis y de quíes. Los yonquis te daban sirlas de legal. Con un bardeo en la mano te pedían algo de guita suelta, mostrándote los piños negros al sonreír. Para que no te pasaras ni una cala y supieras quién era el que partía la pana. El Manolín era el peor de ellos. Estaba grillao. Se había tirado media vida en el talego y, después de haberte mangado la poca pasta que llevabas, te enganchaba del hombro y te llamaba tronco. Un día lo vi salir de najas porque los maderos querían entoligarlo por pasar costo. Trepó por una valla, saltó entre varios coches y corrió a toda hostia por un descampado antes de que los pitufos le echaran el guante. Mi mente necia me hacía temerlo y admirarlo. Ahora sé que me hago viejo porque tipejos como él solo me inspiran desprecio. Son cosas de la edad.

Elena said...

Pero San Juan no es el 24! besos desde Perth

Tobias said...

Vaya despliegue para cazar al sirlero Manolín, jajaja. Maderos, pitufos, seguro que también había un helicóptero de los picoletos cubriendo la operación desde el aire. El piloto con tricornio y mostacho, claro. Qué buenos tiempos...
Pásalo bien en Perth, Elena! San Juan en el santoral puede que caiga el 24, pero el fin de semana en el que se celebra aquí es siempre el más cercano al solsticio de verano.
Besos!
T

Meninjana said...

Hola guapo.
Me alegro de que te vengas por las Españas en poco tiempo. Yo en una semana me voy de vacaciones a las playas guipuzcoanas asi que si te pasas por el norte, dame un toquecillo.
Enhorabuena a Pilar y al ruso por la boda... joe... si se ha casado hasta Briatore, ¿qué pasa últimamente?.
Y bueno... yo tengo otra anécdota ochentera (de cuando hacía de educadora de calle voluntaria) con un yonqui en la puerta de La Vaguada. Era un pidepelas y... le reconocí de Usera... me acerqué a él y le dije:
- Joder Antonio, qué haces aquí.
- Uy uy me has pillaó, es que en el barrio..., me contestó
- Anda y vete para casa que como se enteren los del programa te va a caer un puro, le dije yo o algo parecido.
En fin, se cumplió el dicho que decían en Usera de que nadie roba en su barrio. Ni que decir la cara de pasmo de mi acompañante-noviete, creo que estuvo un rato sin acercarse más de 50 cms.
Besos

Tobias said...

Gracias, Mercedezzzz! No coincidimos, yo piro cerca de Rota a la playa. Compartimos oceano, pero no acento. Pásalo muy bien!
Besots!
T
P.S: Jajaja, ayer casi la palmo en los penalties.