22.1.09

Choque de culturas


Una imagen vale más que mil palabras... Este choque lo perdió el pobre chorizo, porque con el frío de por las noches, estaba más tieso que la mojama cada vez que le iba a hincar el diente. Aún así, duró poco más que el día de Reyes. Yo había vuelto el 4 a Finlandia y tuve un principio de año con trabajo a mansalva. De hecho, en Reyes estuve trabajando también, y eso que aquí es festivo. Pero como teníamos una reunión de trabajo en Castelldefels (Castefa para los amigos), tocó arrimar el hombro. Aún así en esa semana de trabajo pasaron cosas curiosas: La vuelta de Madrid a Helsinki la hice por Praga, y como tuve un cambio amplio, bajé a la ciudad, que estaba preciosa nevada. A la llegada a Helsinki me enteré de que mi maleta había decidido quedarse un rato más en Praga y cuando dos días después la recuperaro, descubro con no poco estupor que me habían robado! Y de todas las cosas valiosas que llevaba en la mochila (jamonaco, licores, viandas varias y algunos calzoncillos usados) por valor de más de 200€, lo que me roban es... mi COLA CAO! O los cacos son tontos o fueron los de aduanas que se creían que era alguna droga? O igual les gustaba mucho mucho el Cola Cao?
Aún me dio tiempo ese sábado de respirar un poco de aire puro sobre los esquíes en el lago. Y por la noche machaqué a Ingo en el nuevo futbolín del Doris. Y eso que yo soy un negado del futbolin...
El miércoles de la semana pasada volamos entonces para Barcelona. Vaya palizón. Currando en el autobús para Helsinki, con los portátiles en el vuelo, parecíamos 4 freaks. Llegamos a Castefa y nos perdimos para encontrar el hotel. Alcanzamos a cenar en el 'Miravós' o algo así, justo antes de que cerrase. La comida deliciosa y la camarera muy bonita, como las chicas en Barcelona. A la vuelta del restaurante mis compañeros me preguntaron si podíamos ir a tomar una copa al 'Riviera Club' que estaba de camino. Tuve que explicarles a los pobres finlandeses que, cuando en España un 'Club' está al borde de la carretera y se anuncia con luces de neón intermitentes, la copa es lo de menos que se pueden encontrar. La última noche en Barna fuimos a cenar con M&M, Carol y Anders y mis colegas a un sitio de carnaza... por qué no habrá de esto en Tampere? Luego salimos y llegué al hotel justo para dormir 10 minutos antes de que Tero me despertase para pillar el vuelo de vuelta a Helsinki. Por cierto, la azafata un ángel. Me dio una fila para mi solo para dormir durante todo el vuelo.
Después del viaje relámpago me he ido recuperando poco a poco. El fin de semana lo pasé en Helsinki, bajo los cuidados de Anna. Intenté ir a система, pero cuando me desperté calentito en la cama lo pensé mejor. Como Claudia y Jesse fueron, me llevaron de vuelta a casa en coche. Vaya genio tiene Claudia al volante, parece mentira cuandola ves normalmente tan calmadita.
Anteanoche me volví a subir al lago, esta vez con Thorsten. Intentamos esquiar en las pistas, pero había muy poca nieve y nos estábamos dejando los bajos de los esquís en las piedras, así que decidimos ir por encima de los lagos. Cuando llegamos a una zona sin huellas de esquiadores o caminantes empezamos a pensar a quién tendría que llamar el uno para hacer llegar a la familia del otro la noticia de que se había roto el hielo bajo sus esquís. Pero por suerte llegamos sanos y salvos. Esquiar sobre un lago helado por la noche es una de las cosas más bonitas que ofrece el invierno finlandés.
Y ahora me despido con una recomendación para una peli: Låt den rätte komma in. Para los chafaspasta porque es sueca y para la gente normal porque está chula. No se cómo se llamará en español. En Tampere la echan este jueves (22.1) por última vez, en el Niagara.
Bona nit!

4 comments:

Juan de Oyarzun said...

Al menos se quedaron con tu Cola Cao y te dejaron el resto. ¿Lo considerarán un manjar exquisito digno de estraperlo? Me recuerda a una película en la que la salía la bellísima Sofía Loren –qué tocamientos- a la que los funcionarios estadounidenses no le dejaban pasar su mortadela. Siempre podía haber sido peor. Siempre te podían haber metido en un cuartito junto a un cariñoso guardia con su mano enfundada en un guante de látex a quien deberías convencer de que el Cola Cao no era polvo de ántrax.

Yo no sé si te he contado las tribulaciones que sufría un colega, - de todos conocido, con ascendencia boricua- que se iba hasta la provincia de Ciudad Real a un club cultural nominado La Rosa Azul a fin de yacer con cierta meretriz que se había encariñado con él y que no le hacia pagar los debidos estipendios. No se arrugaba ante tener que recorrer como 200 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta. Eso sí que es ser un patriota. Lo hacía por reactivar la economía: no te vayas a creer. Seguramente se anticipó al deseo de nuestro ministro de Industria que ruega encarecidamente que se consuman únicamente productos españoles, súplica a la que se ha unido nuestro presidente. Tiene guasa la petición. Es como el período autárquico de Franco en que salían anuncios pidiendo que solo se comprase materia española. Es que todas las modas vuelven. Eso sí: esperemos que a los demás países no les dé por hacer lo mismo y nos chafen el 20 por ciento de nuestro PIB.

Me tienes que explicar qué es eso de chafaspasta. Deseo enriquecer mi acervo con tu nuevo término acuñado. Seguro que mola.

Qué pena que no cuentes más de tu inmersión cultural en la pura e inmaculada patria catalana. Aunque yo conozco Castefa y aquello se parece más a cualquier barrio de Madrid que a los profundos pueblos gerundenses. No te pierdas a esa lumbrera intelectual que es Llongueras - sastre de cabellos que diría Quevedo- exigiendo la selección catalana de fútbol. Y
no te pierdas al honorable Jordi Pujol abroncando a Buenafuente por blasfemar diciendo “gilipollas”. Y por no emplear blasfemias y reniegos puramente catalanes. Recuerdo a un entrañable amigo yanqui, Jordan, que me decía que nada lo aliviaba más que soltar un estruendoso “hijo de la grandísima puta”. Nueve de cada diez filólogos lo recomiendan: blasfemar en buen castellano, alarga la vida.

Mira que irte de España. No sabes lo que te pierdes. Aquí nunca te aburres.

http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20090122/53623973392/pujol-y-monzo-alertan-del-deterioro-en-el-uso-del-catalan.html

Tobias said...

Pues por eso no lo entiendo, si de todos los manjares no pillaron nada porque creyeron que podría ser Antrax o droga el polvillo este marrón, por qué no me pararon a mi?
Aquí también hay una ola de consume finlandés y además, consume a saco. Como si la gente que se está quedando en paro estuviese para consumir y encima finlandés, que no se si será de más calidad, pero más caro sí que es. Por cierto, aquí tengo amigos que se han ido al paro, mientras en España (y cruzo los dedos) todos están aguantando bastante bien. Y luego está la lógica retorcida de los que dicen consume más, que son los mismo que te dicen que no consumas para no contaminar.
'Chafaspasta' no es un invento mío, yo creí que estaría más extendido, pero google me ha devuelto a la realidad. Se refiere a esta gente 'alternativa' con gafas de montura de pasta (chafaspasta).
El Pujol y el Llongeras me la refanfinflan, lo que vi en Barcelona, como siempre, me gustó mucho. La gente con la que traté muy educada, hablando conmigo en castellano. Se oía español y catalán por las calles. Vamos, yo volví contento. Y las chicas, muy guapas, insisto, jajaja.
Para blasfemar, una buena j siempre viene bien. Te imaginas maldiciendo: yilipollas o hiyo de la gran puta? jajaja, matarías al contrario de un ataque de risa.
Un abrazo.

Juan de Oyarzun said...

El otro dia leía en una bitacora de un economista que las recetas de consumamos sólo nuestros productos son malísimas. Al parecer, tras el gran derrumbe del 29, a todos los países occidentales se les ocurrió hacer lo mismo y no hicieron más que perpetuar la crisis. Paradójicamente, todo esto terminó con la Segunda Guerra Mundial que reactivó la economía al volver a fomentar el intercambio entre países.

Qué bueno lo de chafaspasta. He de confesar ante mis admiradores que yo tuve una etapa así. Me acuerdo de una época en que curraba para una gacetilla de cine que ya se clausuró. Un día fuimos a ver una película espantosa que consistía en planos de 2 minutos de jardines, primeros planos y alcantarillas. No tengo ni puta idea de qué quería decir el director. Yo creo que no tenía nada que contar y puso la cámara y le salió eso. Pero lo divertido es que todos los chafaspasta aguantamos como jabatos una mierda que no tenía ni diálogos, ni pies ni cabeza. A nadie se le ocurrió decir que aquello era una carroña de película, porque eso habría significado reconocer que no éramos lo bastante inteletuales y lo bastante profundos. Afortunadamente, deserté de aquel mundo y volví a mis pelis de Alfredo Landa, Bruce Willis, Indiana Jones y John Wayne. El problema no está en que seamos tontos ni nada de eso. No nos interesan esas pelis porque no cuentan nada y la gente quiere historias. Por eso triunfa el culebrón más infumable antes que la película iraní más poética: porque cuentan historias.

En el Café Central los puedes ver. Van a los conciertos de jazz como si fueran peregrinos medievales yendo a Canterbury a ver los restos de Thomas Beckett. Sobre la mesa siempre tienen libros sesudos de Marcel Proust o algún maldito poeta húngaro. Jamás se lo han leído pero despotrican contra autores como Pérez Reverte al que tildan de testicular, fascista y populachero. Son los mismos que se aburren con las pelis de Almodóvar pero nunca lo dirían en público.

Qué liberado me siento por poder decir que todo eso me parece una basura inmunda. Antes era cautivo de mis poses y mi estúpida pedantería. Alababa a Almodóvar pero me lo pasaba teta con las de Bruce Willis.

Ya sé que en Cataluña no existe un problema que los políticos se han empeñado en crear. He pasado mucho tiempo allí y nunca me han tratado mal ni me han hablado en catalán. Lo que me preocupa es el rencor que esos politicuchos han instilado en los enanos para hacerlos futuros votantes.

Viva la jota castellanaaaaaaaaa, yujuuuuuuuu.

JP.

Tobias said...

Y si sólo consumiesemos producto extranjero? Al menos los intermediarios iban a salir bien parados...
Los que más gracia me hacen son los chafaspasta porsipillo. Los que se convierten al chafaspastismo porque creen que así les caerá algo. Aunque parte de verdad debe haber si también hay tanto de esos, jajaja.
Los enanos de Madrid tampoco son mancos, a juzgar por su amor a las vacas: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/casa/soy/formal/calle/destrozo/vacas/elpepisoc/20090122elpepisoc_1/Tes
Lo mejor son los comentarios...