9.4.07

Se acabó la semana santa.

Qué pena. Con lo bien que se estaba de 'vacaciones.' Ya podía haber resucitado Jesús al 5 día y así hubiésemos tenido un par de días más de fiesta. En fin, mientras se cuece la carne de cordero en un experimento sin precedentes, recordaré un poco el fin de semana.
El sábado seguía k.o. de la salida del jueves, así que tocó día de vagueo casero. A lo más que me atreví fue a hacerme unos largos con el Pollezno en la piscina, después de casi un mes sin ir a nadar. Por la noche tuve un momento de tentación cuando llamó Ingo para ir al centro, pero estaba tan acabado que me quedé viendo en casa Tengoku to jigoku, de Kurosawa. No sabría explicar por qué me gustó mucho la película, pero la recomiendo mucho. Además, desde agosto del año pasado estoy positivamente sensibilizado con todo lo Japonés.
Ayer me puse un poco las pilas y dejé mi baño como los chorros del oro. Después con el Po al gimnasio, que estuvo muy guapo, porque una vez dentro nos dimos cuenta de que estaba cerrado por semana santa. De todas maneras, como la tarjeta nos había abierto, pues nos quedamos ahí a mover un poco el esqueleto. Qué sensación tan extraña es estar en un gimnasio vacío, totalmente en silencio, casi que da un poco de miedo. Por la tarde repuse la tabla que tenía delante de la ventana de la cocina, que con el cambio de ventanas había tenido que quitar. Era una tontería de hacer unos agujeros en la pared, pero mi tiempo me ha costado ponerme. Acabé con la tabla justo para salir corriendo hacia la torre del agua de Hervanta a ver la puesta del sol en la cafetería que tiene en la parte superior. Mientras salía de casa me encontré a mi vecina del séptimo bajando muebles y le eché una mano. Me preguntó si había estado de reforma, porque había oído ruidos y como le dije que sí, me pidió si podría pasarme por su casa para taladrarmela...
un agujero en la pared. Le prometí pasarme después de la torre del agua y salí pitando. En la torre tomé 2 munkis (donuts) y un chocolate caliente en 3 minutos con el Ruso, la Golfa y 2 toñacas de la Uni, ya que la información con que contábamos de que estaba abierta hasta las 22:00 era errónea y chapaban cuando llegaba. Así que disolvimos la manifestación y me volví para casa a cumplir mi promesa con la vecina. Tiene un piso muy majo, aunque está patas arriba. Es algo más grande que el mío y parece un zoo, ya que tiene gatos, tortugas, peces y yo que se que más. Luego le enseñé mi piso para comparar y me prometió que me invitaría a tomar algo cuando acabase de arreglar el suyo. Yuhuu! Ya conozco a tres vecinos de mi edificio.
Ducha, cerveza con la Golfa y el Ruso y al centro con Germán y su novia. Paramos en un bar a esperar a la amiga de Mirja y al rato viene un tío todo pasado y me pregunta si le vendo droga? Será la trenza en la perilla o tengo careto de dealer? Con la confianza por las nubes tras este encuentro, fuimos al Doris, en donde a Alex ya le hacen reverencias al entrar. Allí la noche se pasó en un santiamén entre dringos, bailoteos y escenas serdas entre las dos parejas. Alex y Pilar se fueron un rato antes, el Po, Mirja y yo aguantamos hasta el final. Pero salimos escopetados, porque había una mozalbeta entrada en carnes que quería sacarme a bailar y yo soy muy tímido, como sabéis. Ahora entiendo por qué las chicas aquí son mucho más agradables que en España cuando vas a hablar con ellas y no te escupen con cara de asco como las ibéricas. Aquí ellas también pasan por el trago de dar el primer paso para hablar con un chico y por la inseguridad ante el posible rechazo. Como saben lo que es, intentan, por empatía, que para los chicos el trago tampoco sea tan malo cuando no les gusta. Charlan un poco con él, una finta, una verónica y todos contentos. Voy aprendiendo. A la salida, cola brutal de borrachos para el taxi. Pero caminamos 5 minutos hasta la siguiente parada en la que no había nadie y directos al sobre, sin pasar por la casilla de salida.
Hoy también de maruja, fregando la cocina. Ahora puedo cortar la cebolla en el suelo de lo limpio que está. Como el día estaba bueno me bajé con la bici a la sauna de Kauppi, con el lago ya derritiéndose. Allí estaba el italiaaaano maldito, pero bueno, esa es otra historia que no hace falta contar ahora. La vuelta fue una paliza, porque estaba muy cansado y para Hervanta es cuesta arriba. Por suerte en casa de la Golfa y el Ruso había chocolate caliente para reponerme.
Ahora la carne ya está casi lista. A ver si la receta de la Golfa me ha salido bien y puedo cenar un poco antes de lanzarme a la cama, que ya se me están cerrando los ojos...
Un abrazo!
T

2 comments:

Juan Pablo said...

Que las ibéricas son desdeñosas???? Delito de lesa humanidad. No es que sean soberbias, hasta la más inmunda, sino que si pueden te pisotean, te restriegan sus flemas y te depositan un bello escíbalo fecal en el rostro. Malditas hijas de Hispania: tan curvadas y hermosas y tan estúpidas.

Tobias said...

Jajaja, Juan Pablo. Di NO a los escíbalos faciales. Manifestémonos por la igualdad!
T