2.6.07

Lentejas

Lentejas, lentejas y sólo lentejas. El miércoles se quedaba Benkku, el profe de Kung Fu en mi casa a dormir, para poder dar clase dos días en Tampere. Como él es paisano, pensé que caerían bien unas lentejas, ideales para ir ligeritos a la cama. Había conseguido las lentejas en una tienda medio oriental de aquí cerca. Eran unas lentejas extrañas, de color naranja y pequeñas, pero como tenía un chorizo muy bueno, de esos que dejan el cuchillo rojo y goteando grasa, me la jugué. Eché mano de las últimas viandas ibéricas que me quedaban y empezamos la orgía gastronómica, primero Salfa, Alex, el Mono, y yo, y luego se nos juntaron Tommi y Benkku. Las lentejas salieron muy buenas, aunque por alguna razón se desintegraron durante la cocción y más que lentejas eso parecía una papilla de bote. Resultaba gracioso observar a Tommi, que es Suomalainen, comiéndose las lentejas. Tomando cucharaditas pequeñas, removiendo las lentejas en el plato, indeciso acerca de si tomar la siguiente cucharada o no. Al final, como buen chico, se lo comió todo.
Desde aquél miércoles, mi vida se ha reducido a dos cosas. Lentejas y trabajo. Como el cacerolo que hice era el más grande que tenía, aún hoy tengo lentejas en la nevera. El jueves, después de la primera sesión de Kung Fu al aire libre en el césped de la Uni, que parecía nevado por las ingentes cantidades de polen que están echando los árboles, cenamos en casa el Ruso y yo, más lentejas:

Pero la noche ruso-lentejera dio más de sí, ya que al final he conseguido que el Linux que tengo en casa haga casi todo lo que hace mi Windows. Ha sido duro, pero ahora podré respirar un rato hasta que tenga la siguiente necesidad y me tenga que volver a pegar con este sistema operativo o volver a dejarlo en el olvido.
Anoche, más lentejas, aunque me vinieron bien para entrar en calor después del chapuzón en el lago. Estamos teniendo unos días veraniegos que es imposible estar tranquilo dentro de un edificio, después del invierno. Y yo corrigiendo los trabajos de comunicaciones digitales de los alumnos, nooooo! A las 5 me bajé al centro en misión especial de apoyo a Alex y nos tomamos una sidrita en la terraza del Telakka Kati, Markku y yo. Dios bendiga Hervanta con sus mujeres feas y sus tiendas sin escaparates. En Hervanta no existe tentación, el centro en cambio es serdés a saco, faldas, camisetas de tirantes, piel, tiendas, música, seducción. Ahora entiendo a los ermitaños que se van a mirar piedras para evitar caer en la tentación. Rápidamente me volví del centro a Hervanta cuando, después de ver la nueva tienda de Kati (cómo se dice en español la tienda en la que arreglan zapatos y cueros, hacen agujeros en los cinturones, etc.?), Markku me retó a tomar la siguiente con unos zapateros con cara de mucho aguante etílico. Gracias por la llamada, Madero, espero que lo pasaseis bien viendo a los Planetas.
Y creo que ya estoy a salvo. Es casi media noche del sábado y estoy sin duchar en casa, creo que voy a conseguir no salir. Me he prometido que si hasta el lunes no he salido, me compro una tarjeta gráfica para el ordenador, que la que tengo suena como una lavadora.
Juan Pablo me ha mandado este vídeo. A ver qué os parece? A mi me ha hecho pensar que lo importante es 'salvar la cara,' como dicen los americanos. Aunque no sepamos acerca de una cosa, inventamos algo que nos haga parecer que dominamos el tema. Y también me ha hecho pensar en que es muy fácil engañarnos una vez se conocen las cosas que damos por sentadas y no cuestionamos. Pero es que cuestionar todo todo el tiempo es casi más pesado que leer este blog, no?
Besitos!



2 comments:

Juan Pablo said...

Leyendo tu relato sobre las lentejas me he ido a la Biblia y en Génesis 25,29 dice: "Y volvió Esaú del campo cansado y dijo a Jacob que le diera un poco de ese guiso rojo que eran lentejas. Jacob, a cambio, le exigió la primogenitura". Por cierto, tu descripción del seboso y jugoso chorizo ha hecho que se me antoje. ¿Y de dónde diantres saco yo una tajada de chorizo a estas horas? Nada como un chorizo español.

Tobias said...

JP, renuncia a tu primogenitura y te daré cantimpalo del bueno...
Por cierto, la foto de Arconada contigo la he visto ya. No recuerdo si me la enseñó Carolus en Madrid o en qué trance sería, pero me suena mucho.
T