22.5.07

Ha llegado el verano!

Aunque hoy está lloviendo, ya están aquí el buen tiempo y las temperaturas agradables. Tanto así que ayer, en vez de 'comer' en uno de los comedores de la Uni, hicimos nuestra primera barbacoa laboral. Esto promete ser el principio de una feliz temporada de filetes y chuletas para preparar el cuerpo a la temporada de baños.
El sábado por la tarde hubo complicaciones y le dimos matarile a la fiesta de inauguración de Ingo. Y eso que le habíamos comprado una pequeña silla de regalo. El problema es que cuando quise ir ya era muy tarde y no valía la pena tirarse una hora en bus para llegarse allá. Así que esperé a que me viniesen a buscar Markku y Kati en su nueva fregoneta roja. La buena de Kati nos llevó al centro por el camino más largo y dando vueltas para que nos diese tiempo a acabar una botella de algo raro que traía Markku, sacado de un barco de los borrachos. Fuimos al Klubi, en donde había varios conciertos en vivo de Reggae. Allí estaban Riikka, Alejo y Miguel, además de un montón de rastas y hippies pestilentes. No tengo nada en contra de los hippies, pero sí en contra de los que huelen mal, que por ahí abundaban. Markku y yo no quisimos desentonar y nos revolcamos por el suelo para intentar adaptar nuestras imágenes al entorno. Luego me pilló la nariz entre sus dedos y como la tengo llena de mocos duros por la alergia, empecé a sangrar como un cerdo. La simbiosis había sido lograda.
Estuvo graciosa la noche. Markku, el alkomista, me enseñó una combinación de bebidas que no provoca resaca. Tuve charla de rehermanamiento con Alejo y de conocimiento con hippies descalzas. Conocí a un chileno que era amigo de Martín, un cantante de tangos argentino que conocimos hace un año en Tampere y que ese mismo día actuaba en Buenos Aires. El mundo es un pañuelo. Estuve también bailoteando con una chica que ya conocía del Doris. Aquella vez la acompañé a casa y me dio la patada en su portal. Esta vez no permitiría que se repitiese la situación, así que cuando fue a abrir la puerta del portal, como una centella, ... me despedí y salí con paso acelerado de ahí a la parada del autobus. Tuve que esperarlo 20 minutos, tiempo que pasé pensando si era tonto o imbécil, o quizás los dos. Markku me llegó a decir al día siguiente que era una caricatura de James Bond, pero sin acostarme con las tías. Maldita última entrega de James Bond, si no la hubiese visto! Menos mal que, mientras esperaba el autobús, pasó Riikka un par de veces y cada vez se quedó hablando un par de minutos conmigo, acortando la espera. En el bus me dormí y la chica que iba sentada a mi lado me despertó de un codazo para bajarse. Vaya modales!
El domingo desperté como nuevo, Markku no había fallado. Tuvimos fútbol por la tarde y a la vuelta a Hervanta nos dimos el primer baño del verano en el lago el Ruso y yo. Qué sensación tan rejuvenecedora. El agua está fresca y huele a bosque y aunque estaba cansado de la noche del sábado y el fútbol, el baño en el lago me despejó la mente. Acabamos en mi casa cenando la triste pizza de emergencia de mi congelador, pero con una sensación de que el fin de semana había sido redondo. A ver si el que viene, para el que anuncian más de 20 grados, se puede repetir. El día acabó de la siguiente manera:
Feliz semana!
T

2 comments:

Juan Pablo said...

A su Ilustrísima Tobías,
Respetado hereje. Tengo el entendimiento algo turbado pues he sabido de esa razón vuestra: ese asunto de los tocamientos perpetrados con ciertas imágenes furtivas. Creía yo que un hombre ducho como vos en los aniquilamientos que para el seso tienen esas costumbres diabólicas de ofender el sexto mandamiento no vería el ánimo azotado por las debilidades de la carne, cosa propia de la canalla baja. Es cuestión de buen tino echar de ver que es negocio natural en bellacos holgarse con mujerzuelas hediondas y con aroma de ajo en las fauces. Pues cosa sabida es que si Dios hubiere querido que todos fuésemos iguales, no habría hecho a ganapanes,rameras y demás chusma. Dejemos al vulgo con sus basuras y empeñemos nuestro ánimo en honrar al Creador y hacerle justa merced por sus favores otorgados. Me compunge que un gallardo caballero como su Ilustrísima halle esparcimiento en imágenes soeces, arrancadas a traición a mozas más peligrosas que irse de vinos por el infierno. Me consterna saber que le ahogan los inmundos vapores de la concupiscencia. Tan solo os puedo encomendar al Altísimo que con su magnanimidad y buen juicio os salvará de la condena eterna mediante la oración, la castidad y la puesta en vuestras vergüenzas de un cinturón espantavulvas.

Firmado: Alonso de Contreras
Gran Alguacil
En Madrid el veintitres de mayo del año del señor de milseiscientostreinta, siendo rei de España su magestad felipe cuarto.

Tobias said...

Querido Guillén!
En esta vertiginosa era de la banda ancha, las imágenes estáticas no sirven ya para 'perpetrar tocamientos.' Lejos quedan los fotogramas de la actuación de la Sabrina en Nochevieja. Los bits congelados sólo sirven para compartir momentos significativos con el medio que te rodea.
Hoy sin movimiento ni velocidad no hay nada que hacer.
Igual le pasa al sexto mandamiento, que desde que Moisés Gates se hizo con los derechos ya va por la versión 6.8. Las cosas de los vuelos lou-cost, que te plantas en el Sinai en un quítame allá esas pajas.
Un abrazo,
T