6.10.07

5.10.99

Bueno, bueno, bueno.

Ya estamos de nuevo a intempestivas horas delante del ordenador,solo que en esta ocasión es en la misma Universidad. Qué entes más extraños pululan por aquí, como almas en pena. Además, ahora mismo estoy sentado en una habitación y un canario, para hacer la gracia, ha apagado la luz y como soy un vago, no la he encendido de nuevo y estoy empezando a asustarme con tanta calma y tanto ser pululante. Imagínense un ser pululante finlandés. Sin pigmentación y silencioso. Por lo menos no dan sustos ruidosos, porque para conseguir que hablen hay que tener paciencia,como para ver la aurora boreal, según me han dicho.

Me voy a dejar de paridas y voy a comentar mi fin de semana que ha sido bastante intenso.

El viernes tuvimos cinemanía en la Uni, viendo Expediente X. No comment. Realmente, es que no se me ocurre nada al respecto. Bueno, si,que llegué tarde, con Alexei, el Ruso y con los arquitectos de Valencia,pero bueno, nos esperaban los canarios, así que llegarían 5 minutos antes que nosotros, es decir, 40 minutos tarde...


El sábado me fui para Helsinki, a ver a Antonio, mi vecino de dónde yo resido en Madrid y a hacer un poco de turismo rural. La verdad es que nos ventilamos el centro en un par de pasadas, viendo las catedrales protestante y ortodoxa.
































Menudo contraste, ya que los protestantes no adornan sus catedrales y los ortrodoxos las ponen muy bonitas por dentro. Fuimos a comer a la Universidad y me gustó bastante más que en Tampere. Había incluso aceite de oliva para las ensaladas y el pan era gratis, no como aquí, que hoy me han cobrado 30 y tantas pesetas por tres rodajas. Después de comer nos fuimos a ver una isla cerca de Helsinki en la que había muchos cañones rusos tirados por ahí. Curioso.

A la vuelta estaba tan machacado que no pude ni salir, me quedé dormido en el tren de vuelta hasta que me despertó el revisor.

En esos momentos yo no sabía ni dónde estaba, pero le debí parecer finlandés al revisor, puesto que me habló en finés y cunado yo le gruñí algo, porque no era capaz de articular palabra, me comentó algo en finés, sonriendo y se fue tan feliz. Y yo a seguir durmiendo. El domingo fuimos la colonia canaria, Loren y yo a Tampere, con dos franceses. Se celebraba este fin de semana el no se cuantos aniversario de esta ciudad (no muchos) y la entrada era gratis en casi todos los museos y si llevabas carnet de español era gratis en todos. Qué amables estos finlandeses. Juanlu y yo nos rezagamos para asistir a una subasta policial en la que subastaban de todo, pero principalmente bicis. Entre los dos sumabamos 170 marcos (5000 ptas), rascándonos los bolsillos, así que no compramos nada, y eso que se vendieron bicis tiradas de precio (claro que antes debieron de estar tiradas en un vertedero). Nos sirvió para aprender los números y para oir a los finlandeses hablar en alto, espectáculo difícil de observar. También me llamó la atención que la gente pujaba 10000 ptas por artículos que ni siquiera veían de cerca. A veces presentaban un saco con ropa y hala, a ofrecer dinero por él. Curioso. Cuando ya no caían más ofertas del cielo sino gotas muy gordas y frías, nos fuimos para reunirnos con los demás en el Acuario de la ciudad. Muy bonito e interesante. En este país, como solo hay rubias, meten a las morenas en peceras (jolines qué chiste tan malo, es que es muy tarde, al que no lo entienda se lo explico si me lo pide). Luego nos fuimos al mercadillo de pescado y nos metimos una hamburguesa de salmón entre pecho y espalda, resaltando la amistad debajo de una sombrilla 9 personas. Nunca me esperé encontrarme chanquetes en estos parajes, pero así fue, aunque no me gustaron tanto como los de España. En cambio, el Salmón estaba excelente. Acabamos arrastrados en el McDonalds, resguardándonos de la lluvia tras haber visitado el museo de las piedras y minerales (se me ha ido la palabra técnica) y el museo de Moomin (o algo así). Resulta que el Moomin este debe ser una especie de héroe nacional con parentesco con la vaca Molly. Es un personaje de Cómic o de cuento con cabeza de hipopótamo y cuerpo blanco (qué os esperabais en Finlandia?). Cómo han perdido todas las guerras en las que se han metido, han dado estatus de héroe a ese bicho curioso y le han puesto incluso más espacio a su museo que al de las piedras.

Por la noche disfrutamos de una amena partida de Parchís regada con un novedoso chocolate inventado caseramente. Cito textualmente: "También están muy buenos los grumos!". Y para redondear, Mission Impossible en la Tele.

Hoy lunes no ha pasado nada, sólo he ido a correr con los Valencianos detrás de Fran. Y ya me voy a dormir, que tengo sueñín.

Un abrazo

Tobias


2 comments:

loxza said...

Gloriosa la descripción de Moomin :D:D:D

Tobias said...

Jajaj, hoy me pegarán los finlandeses por lo que escribí entonces...
Buen fin de semana, Gonzalo!
T