15.10.07

Posiblemente el domingo más aburrido de mi vida

Fue ayer. Creo que nunca había pasado un día en mi vida con tan poco contacto con gente como ayer. Sólo hablé con una persona en la piscina para pedirle que retirase su mochila de delante de mi taquilla y con el cajero del super, para realizar el automatizado proceso de pagar la compra. Dos breves conversaciones telefónicas con el Po y algún mensaje escrito electrónico. Ahora entiendo como en este país se puede morir la gente y nadie se da cuenta hasta llegado el verano.
En fin, menos mal que el fin de semana fue mejor que el último día. El viernes me quedé con las ganas de salir. Teníamos motivación especial, había venido Ramón de España y el Cejas de Helsinki, así que iba a ser una noche gloriosa. Yo andaba algo indeciso, ya que habían prometido buen tiempo el sábado y era probablemente el último fin de semana para saltar en parapente este año. Al final pudo más el parapente y sólo bajé un ratito a saludar a Ramón y los demás. Nos vimos en el nuevo Dog's Home. Estaban todos, y después de 2 vinos y una sidra a punto estuve de quebrar, pero aproveché la vuelta de la Golfa y el Ruso a las 12. Y eso que con un poco de presión habría conseguido todo tipo de favores bajos del Mono, que estaba la mar de cariñoso y desequilibrado.
Tras 6 horas de mal sueño tuve que madrugar para llegar al sitio de los saltos. Aún el viernes por la mañana no confiaba mucho en el tiempo, ya que amaneció así:
Ya están aquí! Los copos blancos. Bueno, hoy ya no quedan, se han derretido todos, pero siempre es bonito despertar así. De todas maneras, el sábado efectivamente fue un día espléndido para saltar. Cuando llegamos a Jämi, había 3 grados bajo 0, pero un cielo soleado y despejado. Hizo tan bueno que pude saltar 2 veces, aunque con distinta suerte en cada salto. Se calcula que por cada 1000m que subes, la temperatura baja 6 grados, así que a mi me tocaba saltar con unos -7 grados. De todas maneras, entre los guantes y la emoción, no me di ni cuenta, pero los que saltaban desde más alto y hacían caída libre sí que se frotaban las manos al aterrizar, con los dedos entumecidos. La vista en el aire era preciosa. Un cielo invernal, totalmente despejado y claro. El sol a poca altura sobre el horizonte, y en tierra los campos dorados, los distintos verdes de los bosques y algunas praderas, las casas de madera rojas, los lagos reflejando el azul del cielo y en muchos sitios aún quedaba una fina capa de blanca nieve. Qué sensación!
El segundo salto era el primero en el que iba sin radio-casco. Es decir, no me podrían dar órdenes para corregir si hacía algo mal. Seguía siendo con apertura automática del paracaídas, enganchado el mecanismo de apertura al avión, pero yo debía practicar la apertura manual para familiarizarme con el movimiento y así poder saltar en el futuro abriendo yo el paraca. La apertura manual se realiza tirando de una agarradera que se encuentra en la parte inferior derecha de la mochila con los paracaídas (normal y de emergencia). Desde la postura de caída libre se mueve la mano derecha hacia la agarradera y la mano izquierda hacia la frente, de manera síncrona, para mantener una posición de caída estable. Como el salto era de prueba, la agarradera estaba unida a una tira de plástico que al salir no tenía ningún efecto. Podría haber sido perfectamente una morcilla de Burgos. Lamentablemente, cuando salté, ni moví la mano a la frente ni encontré la agarradera con la otra, así que tengo que practicar más. Menos mal que se dan los pasos poco a poco y todavía saltamos con la apertura automática. Por otro lado, no todo fue un fracaso. Aprendí a empacar el paracaídas después de saltar (menos mal que no tuve que saltar con el paracaídas que yo empaqué, que no me fío mucho de mi). Además, ya se estimar la altura a la que hay que pegar el tirón para frenar al tomar tierra. En los dos primeros saltos nos daban la orden de 'tirar!' por el radiocasco. Ahora ya soy independiente, como muestra la foto siguiente, en la que llevo un casco sin radio.
Por cierto, vaya cabezón que gasto! El chico de la izquierda es uno de los monitores.
Feliz semana!
T

2 comments:

Juan Pablo said...

Ostras, Tobías: cómo se nota que has ascendido en el estatus social y te codeas con los poderosos. Nos cuentas que te tiras en paracaídas como si fuera cualquier cosa. Lo reduces a un acto trivial y propio de plebeyos. Yo contaría con esa naturalidad mi cañita y mis patatitas con mayonesa costrosa de los domingos por la mañana, pero, ¡cáspita!, un salto en paracaídas para un albañil como yo es harina de otro costal.

Me gusta eso de que te vayan dirigiendo por radio. Se me ocurren múltiples usos que podrían dársele a semejante invento. Nuestras pérdidas de virgo no habrían sido tan lamentables si algún alma buena se hubiera condolido y nos hubiera guiado por las procelosas aguas de las oquedades inencontrables y las gomas interruptas.

En España todo sigue igual. El modelo lingüístico catalán va a empezar a imponerse en Galicia de modo que en unos años ni Dios hablará castellano en esta tierra infame. En un lustro o dos, cuando vuelvas a Madrid, -si es que quieres volver: no te culparemos si te quedas a vivir en el primer mundo- nadie va a entender esa jerga imperialista y mesetaria que hablas. Por lo tanto, se me ocurre una cosa
1- que busquemos una aldea abandonada
2- que reivindiquemos el hecho diferencial
3- que hagamos una larga lista de deudas históricas y afrentas del gobierno central hacia nosotros
4- y que nos quedemos allí con nuestras lechugas y nuestras gallinas hablando español o finés, o lo que nos dé la gana
5- Y que me dejen en paz de opresión, de genocidio cultural y de la ramera que los parió.

Tobias said...

Hoy te he escuchado por la radio hablando de los premios ignobel, haciendo una gran labor de divulgación entre la gente alérgica a Internet.
Lo de los paracaídas aquí no es nada de alta sociedad. De hecho, cada región tiene su club en plan club de montaña. Estas asociaciones no tienen ánimo de lucro y los precios están puestos para cubrir los costes. De hecho, creo que ahorro con lo del paracaidismo. La 'membresía,' como dicen en américa, son menos de 100€ al año. El sábado gasté en 2 saltos, gasolina compartida y comida rastrera menos de 50€. Como no se puede saltar resacoso, el viernes no salí y el sábado, después del madrugón, tampoco. Conclusión, he ahorrado al menos 50€ comparado con un fin de semana en el que salgo.
Un abrazo!
T